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3 señales de que necesitas un diagnóstico profundo.
1) Los problemas se repiten, aunque “ya se corrigieron”.
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Si el mismo error regresa (re trabajos, quejas, incumplimientos, fallas de coordinación), normalmente no es falta de esfuerzo: es que se están atacando síntomas y no la causa raíz.
Señales típicas:
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“Cada mes vuelve a pasar”
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Se implementan parches, pero no se sostiene
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Hay culpables distintos, pero el problema es el mismo
Lo que revela: procesos débiles, controles inexistentes o roles poco claros.
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2) No hay claridad de procesos, roles y responsables.
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Cuando la operación depende de “quién está” y no del proceso, aparecen fricciones y variabilidad.
Señales típicas:
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“Aquí siempre se ha hecho así”
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Tareas duplicadas o huecos (“yo pensé que tú lo harías”)
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Cambios sin control y decisiones sin criterio
Lo que revela: falta de estructura operativa: mapa de procesos, RACI, indicadores y reglas de gestión.
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3) Tienes riesgos de cumplimiento o auditoría, pero no evidencia sólida.
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Puedes “hacer las cosas bien”, pero si no existe evidencia, para auditoría o inspección es como si no existiera.
Señales típicas:
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Documentos incompletos, versiones distintas, firmas faltantes
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Capacitación sin registros, controles sin bitácoras, políticas sin aplicación
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Temor a inspecciones (STPS/IMSS/cliente) o auditorías (ISO/cliente)
Lo que revela: brechas de cumplimiento y control documental que pueden volverse contingencias.
Si te identificaste con una o más señales, un diagnóstico profundo te da claridad: qué está pasando, por qué, qué riesgo representa y qué acciones priorizar.
"Agenda una llamada y definimos el alcance del diagnóstico.
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